miércoles, junio 28, 2006

TEXTO DE LA INTERVENCION DEL SENOR D. AYHAN ENGINAR, CONSEJERO DE LA EMBAJADA DE TURQUIA EN MADRID, TITULADA “TURQUIA ANTE LA UNION EUROPEA” Y REALIZADA EN VARIAS REUNIONES ACADEMICAS EN ESPANA



TURQUÍA ANTE LA UE


Desde hace algunos años, especialmente desde que en 1999 el Consejo Europeo reconociera a Turquía como un país candidato a la adhesión a la Unión Europea, mi país se ha convertido en una de las estrellas mediáticas, si cabe decir, en todos los países europeos, incluyendo España. Particularmente desde que la Cumbre de Bruselas de 16-17 de diciembre de 2004 decidiera abrir las negociaciones con Turquía el 3 de octubre del ano pasado, los periódicos y otros medios de comunicación se han visto inundados con noticias y artículos sobre Turquía y la UE.

Me ha llamado la atención el hecho de que muchas de estas publicaciones se refieran al proceso de adhesión de Turquía con las palabras “Turquía en las puertas de Europa”. Por lo tanto, tenemos que hacer en primer lugar una reflexión sobre Turquía, Europa y la Unión Europea, y así podremos evitar confusiones y además lograr un mejor entendimiento del tema.

No soy académico, soy diplomático, pero he estudiado relaciones internacionales. Cuando se dice Europa en el sentido político yo entiendo el Consejo de Europa. Este organismo fundado en 1949, justo después de la Segunda Guerra Mundial y en el umbral del surgimiento del telón de acero entre lo que hemos llamado hasta hace poco “Europa Occidental” y “Europa Oriental”, sigue siendo el único organismo “pan-europeo”.

De hecho, ya finalizada esta división de Europa hace más de un decenio, con la caída del “Este”, tenemos en el Consejo de Europa a 46 países, es decir, casi todos los países europeos excepto el Vaticano, que no quiere participar en estas organizaciones internacionales mundanas, y otros dos aun no miembros del CdE. En cambio, la Unión Europea llegó a agrupar 25 países hace apenas dos años. O sea, hasta la última ampliación, la Unión Europea, con sus 15 miembros, abarcaba solamente a un tercio de los países europeos, y hoy poco más de la mitad.

Por lo tanto, debemos distinguir bien entre lo que es “Europa” y la “Unión Europea”, y como consecuencia, tal vez no sea tan correcta la denominación “Turquía ante las puertas de Europa”.

Turquía es el sucesor del Imperio Otomano. Este Imperio nació de un pequeño estado-principado llamado “beylik” en turco, que fue establecido a finales del siglo XIII en la parte noroccidental de Anatolia, como un vecino de Bizancio que estaba ya en decadencia y circunscrito casi exclusivamente a la ciudad de Constantinopla. Este principado creció rápidamente mediante conquistas contra Bizancio y otros estados cristianos, así como por anexiones voluntarias o forzosas de otros principados turcos.

No teman que mi intención sea repasar 7 u 8 siglos de historia. Pero me tienen que permitir recordarles que cuando el Estado Otomano conquistó Constantinopla en 1453, hoy Estambul, ya había pasado a Europa casi un siglo antes ganando guerras y tierras contra los serbios en los Balcanes, y que la capital del Imperio era Edirne, o Adrianopolis, a 200 km al oeste de Estambul.

Con la caída de Bizancio, el Estado Otomano llegó a considerarse como una potencia europea. De hecho, el Sultán Mehmet II, Conquistador de Constantinopla, se declaró “Kayzer-i Rum” que significa “César de Roma”, trasladando su Capital a Estambul. Lo primero que hizo fue permitir la elección de un nuevo Patriarca (o sea, Papa) de los súbditos greco-ortodoxos, y trajo a su nueva capital poblaciones de turcos, armenios y de otros grupos étnicos de Anatolia y de los Balcanes. También liberó de la precaria situación en que se encontraban a los súbditos judíos en Bizancio, convirtiéndoles en otra comunidad en pie de igualdad de su ya “Imperio”. En este Imperio, como requiere la definición del concepto, las diferentes comunidades religiosas y étnicas tuvieron una participación importante en los asuntos de estado gracias a un estatuto de igualdad entre ellas. La comunidad turco-musulmana asumió un papel de líder de esta nueva sociedad cosmopolita como “primus inter pares” pero nunca como soberanos, ni mucho menos como opresores de los otros pueblos que componían el Imperio.

Este Imperio llegó a convertir el Mar Negro en un mar interior, extendiendo sus dominios por los tres continentes en el plazo de un siglo. Ya en aquella época, a mediados del siglo XVI, el Imperio otomano abarcaba la totalidad de los Balcanes y parte de Europa Central, llegando a las puertas de Viena, el Magreb, o sea, el Norte de África a excepción de Marruecos, y lo que hoy conocemos como Medio Oriente. Era un Imperio que se extendía por tres continentes, muy parecido a su rival más importante, el Imperio español. En esta época clásica de la rivalidad turco-española en el Mediterráneo, el Imperio otomano era liderado por Solimán el Magnífico, mientras que al frente del Imperio español, que también abarcaba tierras por tres continentes, estaban Carlos I y Felipe II. El Sultán otomano se alió en 1541 con Francia para contrarrestar a España. Fue su primera alianza europea. (Esta fue la época dorada, tal vez también romántica, de estos dos países, Turquía y España, que hoy son dos estados nacionales, amigos y aliados).

Saltaré tres siglos. En el siglo XIX la supremacía del Imperio otomano ya había llegado a su fin. Así que, por un lado, empezó a hacer unas reformas para adaptarse a los nuevos tiempos. Desde 1839 hasta 1877, se realizaron una serie de importantes cambios, que culminaron con las primeras elecciones generales y la inauguración del primer Parlamento turco. Por otro lado, Rusia había emergido como el gran rival del Imperio otomano apoderándose de su territorio en sucesivas guerras. En este panorama, el Imperio otomano realizó una alianza con el Reino Unido, Francia y dos de los estado-ciudades italianos para emprender la Guerra de Crimea contra el Imperio ruso entre 1853 y 1856. La Conferencia de París, que tuvo lugar en dicha ciudad en 1856, reconoció a Turquía como miembro del “Concert Europeen” (Concierto europeo). Así que, queridos estudiantes, si alguien les pregunta sobre Turquía y Europa pueden responderles que justamente este año hemos cumplido 150 años como miembro de la familia de los países europeos.

La República de Turquía irrumpe en la escena internacional en 1923, tras una guerra de liberación nacional contra los vencedores de la Primera Guerra Mundial que tenían al país bajo ocupación militar.

Hubo una pérdida de territorios enorme. Un Imperio que todavía se extendía por tres continentes quedó reducido a un país circunscrito a parte de la península balcánica y a la península de Anatolia en Asia Menor. Esto significó la pérdida de las tierras más fértiles en los Balcanes y de las infraestructuras de transportes y comunicaciones, mientras que una parte de la población turca, de los que un alto porcentaje poseían un nivel alto de educación y formación, se convirtieron en “refugiados” o quedaron como minorías en los respectivos países que se independizaron de Turquía o que habían ampliado su territorio a expensas de Turquía como resultado de los arreglos anteriores y posteriores a la Primera Guerra Mundial. Esta es la razón por la que existe una minoría turca en Bulgaria de casi 2 millones de personas, razón por la cual, como habrán observado, el partido político que promueve los intereses de esta minoría obtuvo 34 escaños en las últimas elecciones de ese país. Otros 150 mil turcos constituyen una importante minoría en Grecia.


Al hacer este breve repaso histórico, para que puedan hacerse una idea de la vocación europea de la Turquía moderna, desearía destacar algunos datos más:

- Turquía no entró afortunadamente en la Segunda Guerra Mundial pero declaró la guerra a Alemania y Japón en la postrimería de la misma en 1945, consiguiendo así el derecho a participar en la Conferencia de San Francisco de 1945, y convirtiéndose en uno de los 50 países fundadores de las Naciones Unidas.

- En 1949 fuimos uno de los primeros países europeos en adherirnos al Consejo de Europa.

- Desde 1952 somos miembro de la OTAN.

- Por fin llego a la Unión Europea! En julio de 1959, o sea, justo hace 47 años, iniciamos una relación con la Europa comunitaria, con la petición oficial para formar parte de las Comunidades Europeas, hoy conocidas como Unión Europea.

- El 12 de septiembre de 1963 firmamos el Acuerdo de Asociación con las Comunidades.

(Posiblemente, este proceso nos habría llevado ya a una adhesión plena a las Comunidades, como en el caso de Grecia el 1 de enero de 1981, si no hubiera sido porque otro 12 de septiembre de 1980 tuvimos un golpe militar que duró solamente tres años pero que atrasó muchísimo más nuestros anhelos de participación plena en la Unión Europea). Así que en el relativamente reciente año de 1987 presentamos –o tal vez repetimos- nuestra petición formal para ser miembro de la Unión.

- Después de una dura y larga campaña político-diplomática y de una verdadera transformación democrática que todavía estamos continuando, en 1999 el Consejo Europeo, esta vez me refiero al órgano de decisión de la Unión Europea, reconoció a Turquía como país candidato a la adhesión.

En esta relación, la adhesión plena a la UE ha sido el objetivo final.

Cada fase del desarrollo de esta relación ha cumplido su finalidad:

o Por el Acuerdo de Ankara y sus Protocolos Adicionales (1963), entramos en las estructuras de la Unión Europea;

o con la Unión Aduanera de 1995, nos integramos en gran medida en la parcela económica y comercial de la UE;

o en la Cumbre de Helsinki de diciembre de 1999, se confirmó que Turquía es un país candidato destinado a integrarse en la Unión Europea;

o en la Cumbre de Copenhague de diciembre de 2002, se adoptó la decisión de iniciar el proceso de adhesión sin más demora, siempre que Turquía cumpliera los criterios políticos de Copenhague;


o y por último, pero no por ello menos importante, en la Cumbre de Bruselas de diciembre de 2004, el Consejo Europeo decidió que se iniciaran las negociaciones para la adhesión el día 3 de octubre de 2005.


La decisión adoptada el 17 de diciembre de 2004 marca el inicio de un nuevo capítulo en las relaciones turco-comunitarias. En este sentido, no marcó el final, sino el principio de un largo proceso. El camino que conduce a la adhesión es duro y exige un enorme esfuerzo y trabajo. Sabemos que en el camino hacia la adhesión se deberán dar pasos muy importantes. Somos conscientes de nuestros compromisos y responsabilidades.

Ni que decir tiene que las negociaciones para la adhesión no tienen otro objetivo que no sea la integración plena de Turquía en la UE.

Hemos hecho nuestros deberes, hemos trabajado sin tregua y decididamente para satisfacer los criterios políticos de Copenhague. Hemos concluido los trabajos de armonización que nos propusimos para cumplir los prerequisitos para el inicio de las negociaciones de adhesión. Nuestro gobierno tuvo la voluntad y la determinación de hacer lo que se necesitaba hacer. Nuestro pueblo dio su apoyo a este proceso de reformas. Gozamos de la asistencia de las ONG. El resultado fue un esfuerzo común del pueblo turco de todos los sectores de la sociedad para facilitar el deseado salto en las relaciones turco-comunitarias.

Turquía ha llevado a cabo reformas globales y de largo alcance, especialmente desde las enmiendas constitucionales de octubre de 2001, a fin de cumplir los criterios políticos de Copenhague. De hecho, durante los últimos años Turquía ha experimentado un proceso de reformas histórico que algunos observadores no dudan en calificar como de “revolución silenciosa”.

En este punto, quisiera poner de manifiesto algunas de las reformas realizadas hasta la fecha:

o Se han fortalecido los derechos individuales gracias a los pasos dados para ampliar la libertad de expresión y la libertad de pensamiento. La legislación sobre el arresto, la detención y los interrogatorios de individuos se está aplicando en su totalidad. Se ha abolido la pena de muerte. Se han disuelto los Tribunales de Seguridad del Estado. Se han introducido cambios legales y administrativos con respecto a las fundaciones.

o La lucha contra la tortura y los malos tratos ha sido una prioridad. A tal fin, hemos adoptado y llevado a cabo una política de tolerancia cero contra la tortura y los malos tratos. Hemos estado colaborando estrechamente con todas las organizaciones internacionales competentes, incluyendo el Comité contra la Tortura de NNUU (CAT) y el Comité para la Prevención de la Tortura (CPT) del Consejo de Europa. Turquía es uno de los pocos países que cursó una invitación permanente a los relatores de la Comisión de Derechos Humanos de NNUU y a los representantes especiales del Secretario General de NNUU.

o Estamos asimismo decididos a continuar mejorando nuestras relaciones con las ONG tanto de ámbito local como internacional. La Comisión Parlamentaria sobre Derechos Humanos desarrolla funciones como mecanismo de control de ámbito local.

o La adopción del nuevo Código Penal y de algunas leyes afines por parte de la Gran Asamblea Nacional ha sido el paso más importante que se ha dado en el fortalecimiento de los derechos individuales. (Ciertas instituciones turcas han presentado recomendaciones al Parlamento con respecto a este tema. En segundo lugar, organizaciones de la sociedad civil y de los medios de comunicación han presentado igualmente algunas demandas con respecto al Código Penal. El objetivo final es el fortalecimiento de la naturaleza reformista de este Código. Si fuera necesario, introduciríamos otros cambios al Código. El proceso de reforma continúa. No se retrasará.)

o La sociedad civil se está fortaleciendo gracias a estas reformas. La adopción de la Ley sobre Asociaciones ha sido el logro más reciente en este campo.

o Con respecto al trato dispensado a las minorías no musulmanas, Turquía considera a sus ciudadanos de credo no musulmán, parte integral de la sociedad turca, como una herencia valiosa e indispensable de su historia. La existencia de una cultura de tolerancia con los valores compartidos permitió que musulmanes, cristianos y judíos convivieran en paz durante siglos, manteniendo al mismo tiempo su identidad e instituciones, incluyendo sus iglesias, sinagogas, escuelas, hospitales, fundaciones, museos y periódicos. Existe ahora un diálogo fresco, global, ejemplar y fructífero con los líderes de las comunidades no musulmanas.

o Las enmiendas introducidas en un número de leyes en el marco de este proceso de reformas, así como las Convenciones Europea y de NNUU de las que Turquía es parte, han venido a consolidar y robustecer el estatuto de las comunidades no musulmanas.

o Hemos dado pasos importantes en el área de los derechos culturales. Se ha mejorado aún más la situación práctica del ejercicio de los derechos culturales especialmente en las provincias sudorientales. Se imparten cursos de kurdo y se realizan actividades culturales en kurdo tales como teatro y conciertos. En base a la Ley sobre emisión en diferentes lenguas y dialectos hablados tradicionalmente por los ciudadanos turcos en sus vidas cotidianas por entidades de radio y televisión de carácter público y privado, la TRT comenzó a emitir programas de radio y televisión en bosnio, árabe, circasiano y kurdo (dialectos zaza y kirmanchi) en junio de 2004.

o Con respecto a la igualdad de género, las enmiendas constitucionales de 2001 reforzaron este concepto en el seno de la familia. El nuevo Código Civil, que entró en vigor el 1 de enero de 2002, complementa las enmiendas constitucionales precedentes y fortalece la posición de la mujer tanto dentro de la familia como en la sociedad en su conjunto. El Código establece la total igualdad entre el hombre y la mujer en el seno de la familia.

o Las enmiendas constitucionales adoptadas por el Parlamento el 7 de mayo de 2004 y que entraron en vigor el 22 de mayo de 2005, vinieron a fortalecer aún más la igualdad de género.

El Gobierno ha dado asimismo pasos importantes en cumplimiento de los criterios económicos de Copenhague aunque no sean una precondición para el inicio de las negociaciones de adhesión. Somos ciertamente una economía de mercado y gracias a la Unión Aduanera que entró en vigor en 1996, nuestra economía se ha adaptado para competir con los Estados miembros de la UE. Quisiera aquí poner de manifiesto un rasgo importante de la Unión Aduanera entre Turquía y la UE, y es el hecho de que Turquía sea el primer y único país candidato que tiene tal sistema avanzado de integración económica con la UE antes de ser miembro de pleno derecho.

(La creación de la Unión Aduanera fue la piedra angular en los 40 años de relaciones de asociación de Turquía con la UE. Con la entrada en vigor de la Unión Aduanera entre Turquía y la UE, se eliminaron los aranceles sobre los productos industriales importados de la UE y de los países de la EFTA con efectos de 1 de enero de 1996. La Unión Aduanera entre Turquía y la UE constituye una forma avanzada de integración con unas perspectivas de largo alcance y un contexto global que abarca una amplia gama de políticas. Puesto que es un caso único para la UE, existen diversas campos aparte de la reducción arancelaria en los que Turquía y la UE acordaron cooperar. En este sentido, aparte del desarme arancelario sobre las importaciones comunitarias de productos industriales y la adopción de un sistema común de tarifas aduaneras para las importaciones procedentes de terceros países, la Decisión de la Unión Aduanera incluye la adopción de un amplio abanico legislativo que abarca todos los aspectos del comercio, la participación en diversas convenciones en materia de derechos sobre la propiedad intelectual, industrial y comercial y la armonización de las normas técnicas de la UE.)

Se ha desarrollado el marco legal, judicial y administrativo para asegurar la plena aplicación efectiva de las reformas en la vida cotidiana de los ciudadanos. En este sentido, se está desarrollando una intensa y estrecha cooperación con los mecanismos de control internacionales.

Además, se han creado mecanismos de control nacionales.

Se ha formado un Grupo de Control de Reformas compuesto por los Ministros competentes para garantizar la aplicación efectiva de las reformas. El Grupo valora los pasos dados en relación con la aplicación, considera las medidas adicionales que se necesitan adoptar e investiga las carencias surgidas en la aplicación tomando de forma inmediata las acciones que se requieran para paliar las mismas.

Existen también a lo ancho y largo de Turquía consejos sobre derechos humanos a nivel provincial y comarcal, que transmiten la información recopilada a las autoridades nacionales competentes para adoptar las medidas pertinentes.

Existe también un Consejo Asesor sobre Derechos Humanos compuesto por representantes de órganos públicos y ONG así como académicos. El Consejo presenta sus recomendaciones a las instituciones competentes sobre temas de derechos humanos y sirve como vínculo entre los órganos gubernamentales y las organizaciones de la sociedad civil.

El Gobierno está convencido de que el pueblo turco requería y necesitaba todas estas reformas. Estas reformas permitirán que nuestra sociedad alcance las más altas cotas de bienestar. Ciertamente no se puede esperar que la aplicación de estas reformas se lleven a cabo de la noche a la mañana y que todos las cuestiones que nos preocupan puedan resolverse en tan breve espacio de tiempo. Lo que importa es nuestra decisión inquebrantable de continuar con el proceso de reformas y la aplicación de las mismas. Y lo que es igualmente importante es el apoyo firme y decidido que recibimos de nuestros socios de la UE a nuestra decisión de caminar en la dirección europea.

Somos conscientes de las preocupaciones expresadas por algunos círculos que indican que el ritmo de las reformas se ha retardado tras el Consejo Europeo de diciembre del año pasado. Sin embargo, quisiera subrayar que la potenciación de nuestro alineamiento con el acervo comunitario y la aplicación efectiva de las reformas continúan siendo la prioridad más importante en la agenda del Gobierno. El Gobierno mantiene el compromiso de proseguir activamente con el proceso de reformas políticas incluyendo la aplicación plena, efectiva e inmediata de las mismas.

La Turquía que se integre en su día en la UE, no será la Turquía de hoy. Será sin duda un país más próspero y mejor organizado en el momento de la adhesión. Su adhesión beneficiará también a Europa en muchos aspectos.

Gracias a la larga historia de las relaciones turco-comunitarias, es pertinente realizar una breve y clara valoración de los beneficios que se derivarán tanto para Turquía como para la UE como consecuencia de la adhesión de Turquía a la UE. El beneficio mutuo y las ventajas de largo alcance de tal adhesión fortalecerán la convicción de que Turquía está más cercana de la UE de lo que jamás estuvo.

o En primer lugar, la adhesión de Turquía contribuirá a que la UE se convierta en un actor global. La adhesión de Turquía como miembro de pleno derecho de la UE no sólo contribuirá a la paz y la seguridad en Europa sino que servirá también para extender los valores europeos en la región y más allá.

o Su situación en el centro de la geografía “euroasiática” hace que Turquía sea un país clave. Sus estrechos vínculos con los países del Mediterráneo oriental, los Balcanes, el Cáucaso, Asia Central y el Medio Oriente, su patrimonio histórico y cultural, su situación estratégica y su zona de influencia, hacen que Turquía pueda contribuir de manera positiva a las nuevas dimensiones de la UE y a crear nuevas oportunidades en las relaciones exteriores de la UE. La adhesión de Turquía servirá como un catalizador para Europa a la hora de establecer relaciones con los países de la región. La adhesión de Turquía a la UE será un importante instrumento de la Unión para influir y tener movilidad en estas regiones y culturas.

o La adhesión de Turquía a la UE contribuirá significativamente a las políticas de defensa y a la estabilidad regional de la UE. Turquía ha desempeñado y continúa desempeñando un papel vital en la defensa del continente europeo, y los principales elementos de su política exterior han confluido ya con los de sus socios europeos. Aportará un impulso significativo a las capacidades militares de Europa. Con la integración de Turquía en la UE, la Unión tendrá una presencia militar y política más fuerte en las zonas de inestabilidad de su vecindad inmediata, donde Turquía ya está operando como miembro de la OTAN.

o La adhesión de Turquía supondrá también una importante aportación económica a Europa. Se estima que en dos décadas o dos décadas y media la población de Turquía se estabilice en un nivel de 80 a 85 millones de habitantes y que la renta per cápita nacional exceda de los 10.000 dólares EEUU. En otras palabras, Turquía ocupará su sitio dentro de Europa como una economía de escala joven, dinámica y en rápido desarrollo. Con la adhesión de Turquía a la UE, la expansión del mercado de la UE contribuirá significativamente a la economía de la UE.

o Esta economía de escala prosperará y adaptará sus infraestructuras a las de la UE con el crecimiento del flujo de las inversiones extranjeras tras la adhesión a la UE y por tanto impulsará aún mas el potencial económico de la UE. La liberación total de los servicios y la intendencia pública tras su adhesión como miembro de pleno derecho ofrecera a las empresas de la UE oportunidad de inversión directa y ventajas significativas.


o Turquía tiene una población joven y dinámica en contraste con la población en proceso de envejecimiento de los países de la UE. La edad media de la población turca es de 27 años mientras que el 70 por ciento está por debajo de los 35 años. En este sentido, la adhesión de Turquía como miembro de pleno derecho cambiará la estructura demográfica de la UE en una dirección positiva y fortalecerá su sector empresarial, la economía de mercado y consecuentemente el estado del bienestar. La joven población de Turquía desempeñará un papel importante en el mantenimiento del dinamismo económico de la UE. La adhesión de Turquía como miembro de pleno derecho de la UE será positiva para solucionar ciertos problemas del mercado laboral de la UE.

o La comunidad empresarial turca ha demostrado también sus dotes empresariales y administrativos en las últimas décadas. Existen actualmente más de 80 mil empresas y negocios turcos en los países comunitarios. Esta gente ha demostrado ya su capacidad económica y financiera dando empleo a decenas de miles de europeos. Los empresarios turcos tienen acceso con éxito a numerosos mercados. Esto es prueba evidente de un enorme potencial de creación de empleo que recibirá un fuerte impulso con la libertad que se deriva de la integración como miembro de pleno derecho.

o El comercio es el motor que alimenta la economía europea. La integración de Turquía como miembro de pleno derecho representará una población de 65 millones de consumidores, que dará a Europa una ventaja considerable en el mercado internacional altamente competitivo que se disputan los nuevos bloques económicos en formación. La competitividad de la UE que se derivará de la integración de Turquía como miembro de pleno derecho contribuirá en benefició de la economía comunitaria y particularmente en beneficio del consumidor.

o La aportación económica de Turquía a la UE no se circunscribirá exclusivamente a su propio potencial económico sino que también abarcará la geografía estratégica del país. Turquía está situada en un punto clave para las redes de comunicaciones, transportes y de importación de energía cada vez más importantes que unen el Este con Europa. El hallazgo en la cuenca del Caspio de una de las reservas de hidrocarburos más importante ha dado un nuevo impulso a la importancia estratégica de Turquía. Con la finalización del oleoducto Baku-Ceyhan, Turquía ha tomado una posición central en la ruta del transporte de estos recursos a los mercados occidentales. La integración como miembro de pleno derecho contribuirá a la protección de estos intereses estratégicos con respecto a los recursos energéticos de la UE.


o La integración de Turquía será igualmente beneficiosa para la expansión de las Redes Trans-Europeas de la UE.

Así pues, la integración de Turquía no supondrá ninguna carga para la Unión Europea. A la luz del desarrollo de los acontecimientos en la PAC y las negociaciones en la OMC, Turquía no alberga grandes esperanzas en relación con el uso de los fondos agrícolas. Además, el proceso de negociaciones facilitará la modernización de sus estructuras agrícolas. Turquía tendrá derecho a fondos estructurales que también cambiarán (se reformarán) hasta que se integre en la UE.

Por otra parte, Turquía, como país con un PIB de 300 mil millones de dólares EEUU, realizará una importante aportación al presupuesto comunitario. Cuando se convierta en miembro, Turquía no será más costoso que algunos miembros antiguos y nuevos cuyo desarrollo económico sería impensable sin el apoyo de la UE. Eventualmente, con una tasa de crecimiento sostenida del 5 por ciento anual, una economía en expansión y orientada a la exportación, y una sociedad de la información en rápido desarrollo, el éxito de Turquía incrementará el tamaño y la competitividad del mercado interior de la UE.

Asimismo, está claro que no se producirá una emigración masiva de Turquía hacia la UE.

Algunos círculos continúan aún cuestionando la vocación europea de Turquía en base a razones culturales (y religiosas). Sin embargo, las diferencias de Turquía son en realidad su fortaleza y su riqueza. Como otros países miembros o candidatos, Turquía puede tener rasgos diferentes, pero las diferencias sirven como potencial valor añadido para la UE, cuyo lema es “diversidad en la unidad”. Turquía preconiza los valores fundamentales que hacen a Europa.

La orientación occidental y la naturaleza secular de Turquía están fuera de toda duda. Turquía es y continuará siendo una democracia laica. El laicismo no sólo denota la separación entre el estado y la religión sino que es además la mejor garantía para la libertad de religión y de conciencia. He mencionado ya que los ciudadanos no musulmanes de Turquía se beneficiarán también de este proceso de reformas en marcha. Muchos de sus agravios han sido ahora resueltos.

La historia de Anatolia no puede disociarse de la historia de Europa y de la civilización europea. La extensión de la UE a Anatolia es una consecuencia natural de la historia europea.

La adhesión de Turquía demostrará que los valores europeos tales como la democracia, el respeto de los derechos humanos, las libertades fundamentales, el estado de derecho, el pluralismo, la justicia, la no discriminación, y la tolerancia pueden aplicarse también en un país laico y moderno con población musulmana. La profecía del “choque de civilizaciones” se revelará como una falacia. La adhesión de Turquía fortalecerá el peso y la influencia de la Unión en el mundo.

Puede que Turquía tenga aún carencias. Sin embargo, lo que importa ahora es si Turquía ha demostrado o no la suficiente determinación y progreso para cumplir los criterios políticos para el inicio de las negociaciones. En este sentido, el historial de Turquía hasta el presente habla por sí solo.

Independientemente de que entre o no en la Unión Europea, cosa que ocurrirá en un futuro no muy lejano, Turquía es y seguirá siendo un gran país europeo; pacifico, democrático, civilizado y estable…

Muchas gracias.