jueves, mayo 17, 2007


ENTRADA MUY ATRASADA
(Foto: Fuerzas britanicas de ocupacion en Estambul, la capital turco-otomana hasta el fin del Imperio en 1922)
Uno de sus primeros actos fue disolver, el 16 de marzo de 1920, el parlamento, la cuna de la emergente democracia turca. Sin embargo, los diputados que se salvaron de la deportacion a Malta escaparon a Ankara para seguir su labor democratica en esa pequeña ciudad de Anatolia, que pronto se convertiria en la nueva capital de un nuevo estado, la Republica de Turquia, e inauguraron la Asamblea Nacional (el parlamento) el 23 de abril del mismo año. Dieron dos grandes lecciones al mundo: Antes que nada no se rindieron ante un superpoder del tiempo que mientras se presentaba como campeon de la idea democratica en otras partes, en esta parte del mundo trataba de sofocarla. Por otra parte, demostraron a todo el mundo que dar una guerra de liberacion es posible también en un ambiente de participacion democratica. Esa Asamblea Nacional discutio todas las decisiones del gobierno interino en Ankara, hasta la saciedad, aun cuando se oian las baterias de la artilleria enemiga a pocos kilometros de su sede.
La razon de escribir esta entrada no es dar una leccion de historia. Solamente intento algo que he pronunciado mucho en mis conferencias sobre la Union Europea. La Union se ha basado sobre la paz franco-germana, basicamente, pero en un sentido mas general sobre la paz en Europa occidental. Hoy hace falta consolidar la paz tambien con Turquia, para lograr una Europa grande, unificada y poderosa. Cuando intenté antes -sin terminar- escribir en estas paginas una entrada con el titulo Un Matrimonio y un Divorcio para una Europa Mas Feliz, tenia esta idea en mente simbolizada con la palabra Matrimonio.
En cuanto al feliz Divorcio metaforico, también llegará su dia. Pero ese futuro divorcio (ahora en fase de separacion de hecho) se puede convertir, después de realizarse, también en otro feliz Matrimonio -pero esta vez con separacion de bienes- entre la misma pareja, o sea dos pueblos que comparten una pequeña isla. Falta poco, creo, porque las gentes del Mediterraneo no aceptan matrimonios forzados ni relaciones extramaritales...